Cada año que llega la conmemoración internacional por las víctimas de la Shoá, y nuestras redes sociales se llenan con posts y hashtags de “No olvidar”, #weremember, etcétera, siempre hay alguien que comenta o me pregunta directamente, porqué los judíos nos obsesionamos con el tema; muchas otras naciones también sufrieron catástrofes y no las vemos recordando con el mismo nivel de intensidad. En eso tienen razón.
Desde fuera muchos nos dicen que es hora de olvidar y seguir adelante. ¿Será acaso que recordar constantemente nos mantiene congelados en el pasado?
En la Parashá de esta semana leemos sobre la plaga de tinieblas, como durante tres días los egipcios permanecieron en la oscuridad absoluta, petrificados sin poder moverse de su lugar. En hebreo la palabra para tinieblas es “Joshej” חשך, y precisamente está conformada por las mismas letras y tiene el mismo valor numérico que la palabra “Shajaj” שכח que es la raíz del verbo “olvidar”. Así, tinieblas y olvidar son básicamente palabras equivalentes.
Al mismo tiempo en esta Parashá, se nos ordenan una lista de Mitzvot relacionadas con “Recordar la Salida de Egipto”: el calendario, la Matzá y el Maror, el Korbán Pésaj, contarles a los hijos, los Tefilín, etc.
Contrario a lo que pensaríamos, cuando olvidamos quiénes somos y de dónde venimos, estamos condenados a vivir inmóviles en la oscuridad, sin saber a dónde ir ni cuál es nuestro propósito. Desde los albores de nuestra historia a los judíos Hashem nos enseñó que la única forma de avanzar con propósito es siempre recordando de dónde salimos. Por eso recordar y conmemorar está en nuestra genética espiritual, y acaso ¿no hemos avanzado así? Basta ver el aporte judío a la humanidad, basta con volver la mirada hacia el Estado de Israel.
Entonces sí, #weremember #recordamos, para no quedarnos paralizados en las tinieblas, para avanzar en luz.
Shabat Shalom umevoraj!
Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodriguez
