La Parashá se dedica a realizar las cuentas del Mishkán “eleh pekudei hamishkan”, un inventario detallado de todos los muebles y utensilios del santuario recién construido, sus medidas, pesos y materiales.
Durante casi la mitad del libro de Shemot se nos ha descrito ya el Mishkan tres veces, sin embargo, esta última descripción es diferente, las anteriores eran la idea y el proceso, Pekudei es la cuenta de la obra materializada y concluida.
Es común que poco tiempo después de lograr un objetivo y alcanzar una meta, la emoción y el entusiasmo disminuyen y desaparecen. Empezamos a buscar una nueva aventura que nos genere ese “rush” de emoción. Y no es que esto esté mal, por el contrario,, es un instinto que nos impulsa a seguir creciendo, pero algunas veces ese sentimiento puede convertirse en búsqueda egoísta y carencia.
La Torá nos habla en esta Parashá de la importancia de hacer inventario de nuestras bendiciones, de enfocarnos en disfrutar lo que ya tenemos y no desconcentrarnos por lo que aún nos falta. No quiere decir conformarse, el Mishkán estaba destinado a convertirse en algo mejor y más grande, el Beit Hamikdash, el gran Templo de Jerusalem, pero hacer sus cuentas, apreciar su contenido y convertirlo en el espacio para la comunión con lo divino, fue una obligación sagrada mientras existió.
Y tú, ¿ya inventariaste todos los tesoros de tu propio santuario?
Shabat Shalom umevoraj
Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodriguez
