Parashat Lej Lejá – Escoger lo fácil

Vivimos en un mundo en donde lo fácil es glorificado, la revolución tecnológica constantemente busca hacer todas nuestras tareas diarias automatizables, más fáciles. ¿Quién querría volver a las máquinas de escribir, a un mundo sin horno microondas, sin calefacción o sin aire acondicionado, definitivamente el futuro está en facilitar nuestras vidas, o no?

En la Parashá de esta semana se nos cuenta cómo, ante la necesidad de independencia y espacio, Abraham Avinu le propone a su sobrino Lot separarse y habitar en zonas distintas de Éretz Israel y así procurar paz. Lot mira hacia los cuatro puntos cardinales y queda embelesado por El Valle del Jordán, que según narra la Torá era una tierra verde irrigada por arroyos y ríos; pero había un pequeño detalle, allí se encontraban las corruptas ciudades de Sodoma y Gomorra. A pesar de eso, Lot descendió para vivir allí. Contrariamente, Abraham decide vivir en el desierto de Beer Sheva, allí los arroyos no corrían ni la tierra era fácilmente cultivable, sino que para conseguir agua tuvo que cavar pozos.

Sabemos más adelante cuál fue el final trágico y patético de Lot en contraste con la gloriosa continuidad de Abraham Avinu. ¿En qué se equivocó Lot, cómo puede ser que quien fuera criado como un tzadik en la casa de Abraham y Sarah, terminara siendo rescatado de un botín de guerra, salvado casi por la fuerza del fuego que destruyó Sodoma, su esposa convertida en estatua de sal, exiliado en la montaña, violado por sus dos hijas y siendo el incestuoso padre de dos naciones impías, como lo fueron Amón y Moab, que hoy día ya no existen? El origen de este terrible final fue su errada decisión.

Lot decidió por aquello que brillaba, escogió la opción más fácil, la que implicaba menos esfuerzo. En Sdom no había que cavar pozos, era fértil y todo estaba a la mano en aquella gran ciudad. Todo ese esplendor fue suficiente para ignorar y no querer ver la maldad que infestaba los corazones de sus habitantes. Abraham por el contrario lo vio claramente, oscuridad disfrazada de luz, y entendió que era preferible cavar pozos en el desierto y conservar la pureza de su alma a tener una vida fácil.

Al igual que Lot, nos vemos siempre tentados a escoger lo más fácil, aún si detrás de esa decisión hay otras más oscuras que amenazan nuestra integridad y la pureza divina que reside en cada uno. Es más fácil entrar a vivir en un castillo abandonado que construir una casa desde cero. El problema con esa decisión es que el castillo podría estar tan dañado que pueda derrumbarse sobre nuestras cabezas.

A diferencia de la tecnología, el viaje de la Neshamá (alma) no está diseñado para ser fácil, por el contrario, requiere de trabajo, prueba y dificultad para lograr su nivel más elevado. Así que cuando nos encontramos frente a dos opciones, es muy probable que, en la mayoría de las veces, la menos popular y la menos fácil sea la correcta.

Shabat Shalom umevoraj!

Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodrigues

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