Sucot: La alegría de un nuevo comienzo

¿Quién no ha experimentado la felicidad y la ilusión de iniciar un nuevo proyecto, un nuevo trabajo, estrenar casa o departamento, etc.?Es una sensación única que nos inunda de fuerza, motivación y entusiasmo; vislumbramos todo lo que lograremos en esa nueva forma de vida por la que luchamos y alcanzamos después de tanto esfuerzo. Sin embargo, conforme pasa el tiempo a menudo ese entusiasmo se va apagando lentamente, e incluso nos desmotivamos conforme los obstáculos y responsabilidades de este nuevo reto nos abruman.

Al salir de Yom Kipur estamos exultantes de fervor y espiritualidad, motivados para iniciar una nueva versión de nosotros mismos, llena de sentido, nos sentimos con una fuerza invencible para cumplir nuestros propósitos. Entonces la Fiesta de Sucot se nos presenta de inmediato para festejar esta nueva etapa, este nuevo comienzo, la fiesta de la alegría, donde celebramos la oportunidad que se nos otorgó en Kipur de mostrar nuestro potencial.

Sin embargo, la alegría de Sucot no es efímera, nos viene a enseñar que la verdadera felicidad no está en los grandes proyectos ni en la multitud de bienes y grandezas, sino en la simpleza de las pequeñas cosas: la compañía de la familia y los amigos, en los pequeños placeres, en la apreciación de la naturaleza y en el agradecimiento por saciar las necesidades básicas, en el tener salud y paz. Esto es lo que está representado en la Sucá y los Arbaat Haminim, elementos sencillos, tomados de la naturaleza y que aun así nos llenan de una alegría enorme.

La Sucá por un lado nos enseña que debemos aprender a disfrutar de nuestra vida en compañía de otros y reconocer al mismo tiempo la fragilidad de la vida. Los Arbaat Haminim por otro lado nos enseñan que la alegría solo está completa en medio de la diversidad y la capacidad de incluir a todos, no importa lo completos o incompletos que estemos; ya que no es posible cumplir con esta Mitzvah incluso si la Aravá, la más deslucida de las cuatro especies está ausente; todos cuentan, con sus diferencias y cada uno en su proceso de transformación.

Por eso, el proceso que iniciamos en Elul no termina en Kipur, si se detiene allí queda incompleto; porque no importa cuán grande o elevado pueda ser nuestro nuevo propósito, el entusiasmo se verá puesto a prueba y los obstáculos para lograrlo sin duda llegarán, y es entonces dónde la alegría de Sucot viene a recordarnos que no importa que tan desmotivados nos podamos sentir, siempre podremos encontrar felicidad y nuevos bríos en las bendiciones de las cosas sencillas que nos rodean. Porque si bien en Yom Kipur regresamos por un día a nuestra esencia divina absoluta, al día siguiente seguimos siendo seres terrenales, que vivimos inmersos en la fragilidad de lo físico, pero siempre con la capacidad de levantar nuestra mirada y ver las estrellas a través del Sejaj, para no olvidar nunca de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Jag Sucot Sameaj!

Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodrigues

Spread the love
en_USEnglish