Parashat Vayetzé – Conectando cielo y tierra

La vida de Yaakov Avinu no fue nada fácil, de hecho, fue bastante difícil, de los tres patriarcas fue el que más tuvo que luchar por lograr tener su lugar en la historia y trascender. Vemos a Yaakov saliendo de su país hacia lo desconocido e incierto, lleno de temores y dudas. En su camino sueña con una escalera que viene desde el cielo y reposa en la tierra, y ángeles descienden y suben a través de ella, allí Dios le habla. Al final de esta revelación Yaakov se sorprende por la santidad de lo que acaba de experimentar en ese lugar y lo llama “Bet El”(Casa de Dios); pero es interesante la expresión que Yaakov dijo al sorprenderse: “…y yo no sabía”

Lo que Yaakov pudo ver en su sueño y comprender al despertar, no es otra cosa que la conexión entre el mundo físico y el mundo espiritual. Hasta ahora Yaakov sólo podía ver los acontecimientos de su vida en el plano terrestre, con el sueño se dio cuenta de toda la actividad y conmoción que en el plano espiritual se movía a su alrededor. Y así supo que no estaba solo en su lucha, sino que ángeles lo acompañaban.

Muchas veces nos sentimos solos en nuestras luchas y pruebas, como un soldado contra todo un ejército. Nuestro padre nos dejó el conocimiento para entender que una multitud de ángeles nos acompaña siempre, y así no pasar por la incertidumbre del “no saber”.

Vemos al final de la Parashá a Yaakov Avinu regresando lleno de riquezas espirituales y materiales, y con una enorme diferencia, ahora “sí sabe” cómo se mueve el mundo, entiende que hay una conexión entre el cielo y la tierra, aunque a veces la ignoramos. A su regreso Yaakov ve dos campamentos de ángeles; esta vez no necesitó un sueño, los vio despierto, porque ahora que está apercibido de su entorno, sus ojos están abiertos y está consciente de que todo lo que sucede en este plano físico está siendo acompañado por un poderoso proceso espiritual.

Hashem nos ayude a abrir nuestros ojos, y entender que nada de lo que sucede en nuestras vidas está desconectado de su correspondiente arriba; así podamos ver ángeles, donde quiera que estén, con nuestros ojos espirituales, y por qué no con los físicos también.

Shabat Shalom umevoraj
Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodrigues

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