PARASHAT SHOFTIM

La Torá no solamente nos cuenta historias inspiradoras, tampoco es únicamente un manual de prácticas religiosas y rituales, fue durante muchos siglos el sistema legislativo y judicial de Am Israel. Absolutamente todos los aspectos de la vida de una civilización están definidos en la Torá.

Parashat Shoftim específicamente enfatiza en la importancia del establecimiento de jueces, policías, un sistema judicial imparcial, justo y equitativo, las leyes que el rey de Israel debía cumplir y como él mismo no está por encima de la ley, la importancia del papel de los cohanim en su labor ritual y social, la necesidad de tener consejeros y observadores imparciales fuera de las esferas de poder, en ese momento los profetas.

Basta leer la Parashá para comprender el grado de sabiduría y sensibilidad que tiene la Torá ante temas con los que todavía hoy los seres humanos modernos lidiamos por resolver, tales como el totalitarismo, el abuso de poder, la corrupción, el enriquecimiento ilícito, el atropello a los derechos de los más vulnerables, etc.

Hacia el final de esta Parashá también trae la Torá un tema tan actual e inmediatamente cercano a nuestra situación actual que no deja de sorprender la “coincidencia”. Se trata de las mitzvot relacionadas con cómo negociar la paz con los enemigos. Ordena la Torá que antes de iniciar un conflicto bélico, se debe enviar una propuesta de paz al enemigo, en caso de una respuesta negativa tienes permitido y justificado ir a la guerra contra él.

Resulta claro que nuestra tradición siempre ha sido abanderada de la búsqueda de paz, históricamente las guerras de Israel siempre han sido defensivas o preventivas ante la agresión de un enemigo. Tenemos ejemplos de sobra en todo el Tana”j, durante la época griego helenística, romana, y por supuesto, no ha sido la excepción durante la historia de la moderna Medinat Israel.

La lamentable guerra actual que enfrentamos todo el Pueblo Judío no es la excepción. Desde los albores de su nacimiento, el Estado de Israel ha ofrecido ya incontables veces ofertas de paz a sus vecinos árabes; una y otra vez estos ofrecimientos pacíficos fueron respondidos con la violencia más empecinada que pueda verse, y a pesar de que hace mucho entendimos que no hay ningún deseo de convivencia pacífica de parte de quienes nos odian, nuestros valores eternos nos empujan una y otra vez a intentarlo de nuevo, aunque la respuesta siempre ha sido la misma: odio, destrucción y muerte.

La ceguera e hipocresía del mundo no le permite ver los hechos como verdaderamente son, y es así como el agredido es acusado de agresor y el asesino es defendido como si fuera la víctima. La historia nos ha enseñado ya a no esperar nada diferente de las naciones, los profetas ya hace miles de años nos advirtieron que como “manada pequeña” estamos solos contra el mundo defendiendo valores impopulares para quienes ostentan el despotismo y el poder. Parece difícil pensar, que a pesar de todos los regalos maravillosos e invaluables que el judaísmo ha legado a la humanidad, después de milenios de antisemitismo irracional, podamos convencer a las naciones de vernos y tratarnos al menos con un poco de empatía.

Lo importante es que nosotros sí lo tengamos claro, y que la narrativa de quienes son abanderados de la muerte no logren contaminar nuestras mentes, haciéndonos pensar que somos nosotros los victimarios y los agresores. Hemos ofrecido paz y la respuesta una y otra vez ha sido un rotundo no, seguido de más agresión. ¿Espera el mundo que los judíos nos crucemos de brazos frente a quienes nos vienen a aniquilar?

La Torá ya nos dio la pauta: si tu enemigo no acepta la paz es una Mitzvá acabar con él. El precio de vidas inocentes es muy alto y nos duele, pero no nos han dejado otra alternativa.

Que este D’var Torá sirva para la elevación de las almas puras que entregaron sus vidas por Kedushat Hashem veHaaretz y que el Santo Bendito Sea vengue sus muertes:

Carmel Gat z’l
Eden Yerushalmi z’l
Hersch Goldberg-Polin z’l
Alexander Lobanov z’l
Almog Sarusi z’l
Ori Danino z’l

Yehí zijram baruj!

Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodríguez

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