Yosef Hatzadik se ha convertido ahora en el virrey de Egipto, ya no está en la cárcel, y ¿cómo sucedió semejante salto? Pues logró no sólo interpretar los sueños de Faraón sino también darle la solución a lo que se avecinaba: siete años de abundancia seguidos por siete años de hambruna.
Uno se pregunta, ¿cómo es que, siendo ahora el segundo hombre más poderoso del mundo, Yosef no fue de inmediato a buscar a su padre Yaakov, decirle que estaba vivo y contarle todo lo acontecido en estos años? Por el contrario, pasaron los siete años de abundancia, inició la hambruna y eso obligó a sus hermanos, quienes lo habían vendido hacia más de veinte años, a descender a Egipto en busca de comida, y reencontrarse sin saberlo con Yosef, a quien no pudieron reconocer. Lo que aquí sucedió es que Yosef enterró su pasado y no quería enfrentarse a él, lo guardó en la oscuridad y allí decidió dejarlo.
Dios ha diseñado el universo de una forma perfecta y misteriosa, de manera que un mismo evento conecta múltiples situaciones al mismo tiempo para diferentes objetivos y personas. Yosef fue vendido por sus hermanos, esto lo llevó a desarrollar su potencial como administrador en la casa de Potifar, esto lo llevó a prisión, allí interpretó el sueño del copero real, esto lo llevó ante el Faraón mismo quien lo convirtió en virrey, los años de abundancia le permitieron acumular grano con su astucia e inteligencia, esto hizo que sus hermanos descendieran a Egipto a buscar comida, así se reconcilió con su pasado, se reencontró con su padre, la familia de Yaakov se salvó, se asentaron en Egipto, etc…
Así como Yosef intentó escapar de su pasado y sin planearlo se vio enfrentado a sanar sus fantasmas internos, ninguno de nosotros puede eludir aquello que estamos destinados a resolver. Mañana, en un año o muchos, en esta vida u otra, terminaremos enfrentándonos con ese gigante que tanto tememos, y al igual que Yosef podremos salir airosos.
Que este Januká saque a la luz todos nuestros temores y pendientes, que sean iluminados y veamos muchos milagros en cada acontecimiento conectado de nuestras vidas
Shabat Shalom y Januká Sameaj!
Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodriguez
