PARASHAT KI TAVÓ

Se le conoce a esta porción de la Torá también con el nombre de Parashat Bikurim, ya que inicia cintándonos la Mitzvah de traer las primicias de los frutos de Éretz Israel al Beit Hamikdash.

Los Bikurim se traían al Templo de los Shivat Haminim, los siete frutos por los que la Tierra de Israel es alabada: trigo, cebada, uvas, higos, granadas, aceitunas y dátiles. No había una medida, la persona colocaba la cantidad que quisiera en un canasto y subía al Monte del Templo a ofrecerlo delante de un Cohen, el cuál mecía esta ofrenda. El oferente no solamente debía entregar estos Bikurim sino que tenía que leer el texto que está definido en este parashá: “Aramí oved aví…” “un arameo quiso destruir a mi padre y este descendió a Egipto… y se convirtió allí en una gran nación… y nos afligieron los egipcios… y nos sacó el Eterno de Egipto… con señales y prodigios… y nos trajo a una tierra que mana leche y miel…”

Esta hermosa ceremonia tenía como objetivo que en medio de su abundancia la persona nunca olvide su origen y a quién debe agradecimiento por todo lo que tiene. Ser agradecidos es una de las características que nos identifica como pueblo, la palabra “yehudí” (judío) viene del verbo “lehodot” (agradecer); de esta manera un judío(a) es esa persona que vive en constante acción de agradecimiento. Agradecer es también en hebreo reconocer, reconocemos a través de este acto que no somos autosuficientes, que nuestro esfuerzo no valdría de nada sin la bendición divina, sin los milagros de la naturaleza que nos permiten comer y sustentarnos.

Hoy que no tenemos el Beit Hamikdash y no podemos ofrecer los Bikurim una vez al año, nuestros Jajamim establecieron que leamos precisamente este mismo texto en la Hagadá de Pésaj. Qué mejor momento que cuando estamos recordando nuestro origen esclavo y los milagros que el Santo Bendito Sea hizo por nosotros al sacarnos de Egipto. Sin embargo, este ritual y este texto de la Torá es tan solo un recordatorio de un estilo de vida, vivir siendo judío(o) significa vivir día a día agradeciendo.

¡Shabat Shalom umevoraj!

Rab. Sem. Dr. Yaakov Rodríguez

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